miércoles, marzo 25, 2015

La vida de un culero.

Ésta es la historia de un culero
que además era jotito,
tenía grande el agujero
y grande también el pito.

Noche y día trabajaba
empeñando su feo culo,
y lo hacía sin disimulo
pues pena ya no le daba.

Pero un día del mes de enero
el sodomita tocó fondo
cuando un cliente camionero
se la dejaba ir hondo.

Decidió cambiar de vida
dedicarse a algo decente,
pero a veces algún cliente
le volvía a dar su cogida.

Hoy es alguien diferente
aunque tiene un sueldo austero,
trabaja como docente
y se convirtió en bloguero.

Carnalón.

1 comentario:

Diego Hdez dijo...

Changos, que triste historia.

Saludos carnal