-El sexo es tan adictivo como cualquier droga -decía sabiamente el hombre, mientras yo lo contemplaba como un discipulo contempla a un maestro a quien admira. Estaba yo frente al vagabundo escuchando sin perder detalle alguno, sentado en una cubeta dentro de una finca abandonada que él mismo había tomado como suya y había techado con hojas y cartones, y prosiguió -una vez que empiezas no puedes parar.
Nunca supe cómo llegó ese pendejo a ese estado de indigencia. Estaba sumido en la miseria y sus actividades diarias se limitaban a inhalar solventes y recorrer las calles buscando entre la basura algo que le sirviera de alimento, o algo que también pudiera inhalar. Le gustaba fumar, pero comprar un cigarro o encontrar un amigo que le regalara uno era algo que no podía hacer. En vez de eso, recogía las bachichas y restos de otros fumadores hasta que lograba juntar suficiente tabaco como para fabricar su propio cigarro.
Pese a todo, cuando era momento de hablar nada de eso importaba, el indigente desaparecía y en su lugar quedaba un experimentado filósofo, que bien podía pasar como catedrático de una pestrigiosa universidad si no fuera por su vocabulario tosco y vulgar. Sus conocimientos sobre cualquier tema, incluso los mas triviales, parecían no tener fin, y cuando creías que ya lo sabías todo, ¡bam!, el vago tenía una opinión más. Tampoco tengo muy claro cómo llegué a estar frente a él escuchando sus sabias palabras porque, al césar lo de césar, apestaba bien gacho y era difícil tenerlo en frente. Teníamos rato platicando y en esos momentos el anciano hablaba de sexo.
-Yo fui virgen hasta los 17 años -decía mientras perdía su mirada en una pared hacia el fondo -. Hasta entonces el único placer que conocía era el que me provocaba con la palma de mi mano. Pero una vez que tuve mi primera experiencia, se me volvió una adicción. A partir de ese momento no tuve novias que no me dieran lo que yo pedía: mucho sexo, frecuentemente. Las que no me daban eso las mandaba a a chingar a su madre en cuanto me daba cuenta. Incluso llegué a tener chingos de aventuras en busca de lo que mis mujeres no eran capaces de darme.
Adicción era un tercer apellido del viejo, si es que tenía otros dos. Pocas personas pueden presumir haber tenido tantos vicios y haberlos sobrellevado como el vago, y no era nada nuevo escucharle hablar sobre una adicción más. Pero esta vez había algo extraño en sus palabras, esta vez me identifique con ellas. Era la primera vez que compartía algo con el vago, sin incluir lo tenis que alguna vez me robó. Para mi el sexo también se volvió un vicio, desde la primera vez que pude hacerlo, no acepté salir con alguien que no lo quisiera como yo, y entonces me vi obligado a preguntar:
-Y, ¿es eso malo?
-¡Mucho! -respondió sin dudar un segundo, y mirandome fijamente -, como cualquier vicio, te apendeja. Dejas de ver importancia en cosas verdaderamente relevantes. Si no quieres terminar como yo, no te dejes esclavizar por ninguna puta adicción.
En todo tenía razón, aunque me costaba trabajo aceptar que un maloliente indigente me hiciera ver la realidad. Afuera, la mañana empezaba llegar y era hora de marcharme. Sin decir palabra me paré y me dirijí hacia la puerta, o eso que él tenía, y cuando estuve a punto de salir me interrumpió:
-¡Carnal!
-¿Si? -me detuve de golpe y gire parcialmente la cabeza
-Dame un cigarro -me dijo -, y no dudes en volver.
Y definitivamente regresaría, era como si una voz interior me hiciera reconocer que tenía mucho que aprender del vagabundo de mi colonia.


6 comentarios:
Ok
.
nunca te dijo tu mamá que no te juntaras con vagabundos Carnal???
No mames, vas a terminar igual, el no quiere aconsejarte, solo quere tus cigarros.
jaja luego pasa we, en ocasiones cuando veo a algun vagabundo he tenido ganas de interceptarlo y decirle:
- oye we, y tu como terminaste asi
y ya que me diga cosas sabias. jaja.
saludos we.
diablos... la filosofia de los indigentes a veces es mas agraciada que la de un doctor en leyes o... un adicto a la coca... pero como sea, ese wey si sabe de lo que habla, no mamen!, si eso no les abre los ojos, que lo hará!?
asi es mi pequeño saltamontes
Bueno... pero dame mi anillo
Minna
Publicar un comentario en la entrada